martes, 24 de febrero de 2009

viernes, 6 de febrero de 2009



Cholito.
Cholito era mi abuelo. Fue un gran abuelo. Me llevo desde el jardín hasta la secundaria al colegio en su galaxy. Nos venia a buscar a mi hermana y a mi con una coca-cola en lata, una tita y una caja de kinder. En épocas de pascua se agregaba una conejo de chocolate. Todos los días. Se preocupaba porque nunca estábamos listas, siempre llegábamos tarde. Cada vez que me veía me cantaba como si fuera un tango la frase “ flor de mi vida, flor de mi amor”. Cada vez que tenia que saltar algo para no pisarlo decía “pumbalala”. Me llamaba “Florcita”. Recuerdo las noches en que me quedaba a dormir a su casa. Era media noche y se escuchaba el tango Café La humedad de Cacho Castaña : era el mirando polémica en el bar. Yo desde el cuarto le gritaba “Choloooo, cholooo háceme pan con manteca” y el me preparaba el pan tostado con manteca y me traía algo para tomar. Cuando se acercaba fruncía el seño como si estuviera enojado y se sacaba la chancleta como si me fuera a pegar. Pero yo me reía y el también porque los dos sabíamos que todo era un chiste. Casi todos mis veraneos de la infancia fueron con mis papas y abuelos en Santa Teresita. El amaba a el mar. Cuando volvía del mar traía con el unos caracoles enroscados y me decía que eran los dientes de un tiburón que había peleado con el. Yo le creía. Recién cuando fui a Puerto Madryn en 9no grado volví a ver a ese tipo de caracoles y me reí mucho porque me di cuenta de que no eran los colmillos que yo pensaba. Fue un abuelo excepcional. Yo era su preferida. Mi abuela siempre decía que tenia una debilidad por mi. Y era así. Cuando cumplí mis 15 años el no pudo estar porque estaba internado y también se perdió mi fiesta de egresados. Que jodida a veces es la vida que no lo dejo estar en esos dos momentos. Yo se que los hubiera disfrutado mucho. Un tiempo antes de irse, me dijo algo que nunca voy a olvidar. Yo estaba por terminar la secundaria y empezar la facultad. Y me dijo “Yo estoy vivo para llevarte al colegio”. Y así fue, porque murió cuando termine el colegio.
Lo extraño mucho.


El abuelito Armando.

No lo conocí, ni me conoció. Pero mucho escuche hablar sobre el. En realidad es o era mi bis abuelo. Un hombre carismático, alegre, picaron. Tenia una compañía de teatro y actuaban para los destacamentos de bomberos y las cárceles. Era sastre. Tenia una boina, una pipa, un bastón, una maquina de cocer y un mono. Escribió una obra llamada “Marcha atrás Gutiérrez” que contaba la historia de una maquina que volvía en el tiempo y el uso que le daba una familia. Una obra que esta escrita en algún papel que esta en la casa de mi tío Luis que pienso recuperar para poder interpretar algún día.